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6 ago 2009

Los viajes del beagle


El objetivo de la expedición dirigida por Fitzroy era el de completar el estudio topográfico de los territorios de la Patagónica y la Tierra del Fuego, el trazado de las costas de Chile, Perú y algunas islas del Pacífico y la realización de una cadena de medidas cronométricas alrededor del mundo. El periplo, de casi cinco años de duración, llevó a Darwin a lo largo de las costas de América del Sur, para regresar luego durante el último año visitando las islas Galápagos, Tahití, Nueva Zelanda, Australia, Mauricio y Sudáfrica. Durante ese período su talante experimentó una profunda transformación. La antigua pasión por la caza sobrevivió los dos primeros años con toda su fuerza y fue él mismo quien se encargó de disparar sobre los pájaros y animales que pasaron a engrosar sus colecciones; poco a poco, sin embargo, esta tarea fue quedando encomendada a su criado a medida que su atención resultaba cada vez más absorbida por los aspectos científicos de su actividad.
El estudio de la geología fue, en un principio, el factor que más contribuyó a convertir el viaje en la verdadera formación de Darwin como investigador, ya que con él entró inexcusablemente en juego la necesidad de razonar. Darwin se llevó consigo el primer volumen de los Principles of Geology de Charles Lyell, autor de la teoría llamada de las causas actuales y que habría de ser su colaborador en la exposición del evolucionismo; desde el reconocimiento de los primeros terrenos geológicos que visitó (la isla de São Tiago, en Cabo Verde), Darwin quedó convencido de la superioridad del enfoque preconizado por Lyell. En Sao Tiago tuvo por vez primera la idea de que las rocas blancas que observaba habían sido producidas por la lava derretida de antiguas erupciones volcánicas, la cual, al deslizarse hasta el fondo del mar, habría arrastrado conchas y corales triturados comunicándoles consistencia rocosa. Hacia el final del viaje, Darwin tuvo noticia de que Sedgwick había expresado a su padre la opinión de que el joven se convertiría en un científico importante; el acertado pronóstico era el resultado de la lectura por Henslow, ante la Philosophical Society de Cambridge, de algunas de las cartas remitidas por Darwin.
La teoría sobre la formación de los arrecifes de coral por el crecimiento de éste en los bordes y en la cima de islas que se iban hundiendo lentamente, fue el primero en ver la luz (1842) de entre los logros científicos obtenidos por Darwin durante el viaje. Junto a éste y al establecimiento de la estructura geológica de algunas islas como Santa Elena, está el descubrimiento de la existencia de una cierta semejanza entre la fauna y la flora de las islas Galápagos con las de América del Sur, así como de diferencias entre los ejemplares de un mismo animal o planta recogidos en las distintas islas, lo que le hizo sospechar que la teoría de la estabilidad de las especies podría ser puesta en entredicho. Fue la elaboración teórica de esas observaciones la que, años después, resultó en su enunciado de las tesis evolutivas.
Darwin regresó a Inglaterra el 2 de octubre de 1836; el cambio experimentado en esos años debió de ser tan notable que su padre, «el más agudo observador que se haya visto de natural escéptico y que estaba lejos de creer en la frenología», al volverlo a ver dictaminó que la forma de su cabeza había cambiado por completo. También su salud se había alterado; hacia el final del viaje se mareaba con más facilidad que en sus comienzos, y en el otoño de 1834 había estado enfermo durante un mes. Se ha especulado con la posibilidad de que en marzo de 1835 contrajera una infección latente de la llamada enfermedad de Chagas como consecuencia de la picadura de un insecto.
Realizado por los alumnos: Juan Ignacio Hirchsmann, Candela Pedace y Ailín Castro

Los viajes en el Beagle

El Beagle
Darwin en 1831, cuando tenía 22 años, Charles Darwin se embarcó a bordo del Beagle para realizar una vuelta al mundo que duró 5 años.
Salida de Devonport:
Zarpó de Devonport el 27 de diciembre de 1831. El objeto de la expedición era completar el estudio de la costa de la Patagonia y de la Tierra del Fuego.
Tenerife:
El 6 de enero el Beagle embarcó en Tenerife. "...A la mañana siguiente veíamos alzarse el sol tras la quebrada línea de gran Canaria..."
Río de Janeiro:
Sirvió de refugio para algunos negros cimarrones
Buenos aires:
Charles Darwin describió a la provincia de Buenos Aires de una manera variada.
“Buenos Aires es una ciudad muy grande, los edificios presentan un maravilloso golpe de vista.”- opinó Darwin
Tierra del fuego:
Cuando Charles Darwin llegó al sur de la argentina (Tierra del fuego)
Comentó lo siguiente:
“Cuando en el estrecho de Magallanes se mira hacia el sur los numerosos canales revisten tintes tan tétricos que parece como si condujeran fuera de los limites de este mundo”.
Chile:
Cuando Charles Darwin llegó al Oeste de la Argentina observo y dijo: “sentado observando la naturaleza vi...había un zorro el único en la especie, único en la isla. Se quedo mirándolo”.
Los andes:
Sin embargo, también encontró restos de conchas en las alturas de los Andes, así como Árboles fosilizados que habían crecido a pie de playa, lo que le llevó a pensar que según subían niveles de tierra, las islas oceánicas se iban hundiendo, formándose así los atolones de arrecifes de coral.
Islas Galápagos:
Poco después, en las Islas Galápagos, geológicamente jóvenes, Darwin se dedicó a buscar indicios de un antiguo "centro de creación", y encontró variedades de pinzones que estaban emparentadas con la variedad continental, pero que variaban de isla a isla. También recibió informes que los caparazones de tortugas variaban ligeramente entre unas islas y otras, permitiendo así su identificación.
Australia:
En Australia, la rata marsupial y el ornitorrinco le parecieron tan extraños que Darwin pensó que era como si "dos creadores" hubiesen obrado a la vez. Encontró a los aborígenes australianos "bienhumorados y agradables", y notó su decadencia por la proliferación de asentamientos europeos.
Isla del Coco
También investigó la formación de los atolones de la Isla Cocos, con resultados que respaldaban las teorías de Darwin. Por aquel entonces, Fitzroy —que redactaba la "narración oficial" de la expedición— leyó los diarios de Darwin y le pidió permiso para incorporarlos a su crónica. El diario de Darwin fue entonces reescrito como un tercer volumen dedicado a la historia natural.
Ciudad del Cabo: En ciudad del cabo, una de las últimas escalas de su vuelta al mundo, Darwin y Fitzroy conocieron a John Herschel, quien había escrito recientemente a Lyell alabando su teoría uniformista por plantear una especulación sobre "ese misterio de misterios: la sustitución de especies extintas por otras" como "un proceso natural en oposición a uno milagroso".
Plymouth: Ordenando sus notas rumbo hacia Plymouth, Darwin escribía que de probarse sus crecientes sospechas sobre los pinzones, las tortugas y el zorro de las Islas Malvinas, "estos hechos desbaratan la teoría de la estabilidad de las especies" (más tarde, reescribió prudentemente "podrían desbaratar" Posteriormente reconoció que en aquel momento, los hechos observados le hacían pensar que "arrojaban alguna luz sobre el origen de las especies".

Creado por los alumnos: Clara G. Lombardi, Manuela Aguirre y Román Löb